martes, 18 de octubre de 2011

EXPLOSIÓN DEPORTIVA, LA COLUMNA DE MIGUEL PATRICIO AGUILAR DELGADO

Ximena y Gaby, gracias

Guadalajara, Jal.- El deporte es maravilloso. Te deja ingresar en sus entrañas y te sorprende día a día. Al final, te das cuenta de su honestidad y su lealtad.

Los atletas se entregan y en la competencia está el ganar y el perder, consecuencia natural de un enfrentamiento por un objetivo: ganar.

El fin de semana vivimos dos extremos. Los dos naturalmente exitosos pero en su esencia, diametralmente opuestos.

Las medallas conseguidas por Damián Villa (plata) y Marcos Madrid (bronce) son igualmente valiosas pero al tiempo diferentes.

Puede resultar una paradoja pero la plata de Damián ha sido más exigida que el bronce de Marcos y el equipo nacional. Suena ridículo pero así lo es.

Damián Villa es un atleta publicitado y tremendamente carismático, bueno, competitivo y fuerte. Capaz de vencer al más grande y sucumbir ante el más débil. Su carácter lo ayuda a encarar la adversidad y salir delante de una forma hábil y hasta a veces sencilla.

Marcos es un atleta muy trabajado, con una habilidad tremenda para dominar al rival, es un jugador hecho y derecho. Serio, concentrado y comprometido. Muestra una mente dominante y una técnica tremendamente depurada.

¿En qué radica la diferencia?, en que la medalla de Damián era presumiblemente oro y la de Marcos es simplemente histórica porque es la primera que gana México en una competencia de este tipo en Tenis de Mesa.

Sin embargo, los dos pusieron alma, vida y corazón en la competencia y lucharon con todo para buscar el siguiente escalón, para buscar el siguiente paso. Siempre mejorar.

Ambos se prepararon a tope, ambos tuvieron enfrente a los mejores y ambos,  levantaron los brazos triunfantes. Porque no muchos pueden presumir el haber subido al podio en unos Juegos Panamericanos, en donde está lo mejor del Continente.

Sin embargo en el sentir, la de Damián podría ser un amargo resultado y el de Marcos un dulce final. Solo es cuestión de conceptos. Damián era favorito, el equipo mexicano de tenis de mesa, no.

Incomparable

El momento que uno como padre desea vivir siempre, es el de ver a los hijos triunfar, felices y realizados.

Rafa Madrid y su esposa Mercedes, padres de Merci y Marcos… y de Elisa y de Rafa, vivieron el domingo un momento de tremenda alegría. Fueron testigos de un momento histórico, de un momento que quedó grabado en la memoria del tenis de mesa mexicano.

Marcos repitió un triunfo que dio a nuestro país la gloria deportiva: Primera Medalla de Juegos Panamericanos en Tenis de Mesa. Y el partido definitivo, lo ganó él.

En la tribuna no cabía el gozo, no cabía la alegría, no cabía la algarabía. El llanto se hizo presente en el momento en que cayó el último punto. El grito de México, México no se hizo esperar y el  pecho de los orgullosos padres, reventó el gimnasio del Code.

No lo cambio

“No cambio ningún momento por este que acabamos de vivir. Es historia…y la hizo uno de mis hijos”
-       Rafa Madrid, Padre de Marcos, Medalla de bronce.

Desde allá

La cobertura de los Panamericanos a través de “Explosión Deportiva” de lunes a viernes a las 9.00 AM en 1010 AM Punto 10 Deportes.