domingo, 8 de diciembre de 2019

JERÓNIMO Y LUIS DAVID ADAME TRIUNFAN EN EL RELICARIO.









Por Ricardo Hernández Esparza
(Con información del cronista taurino Jaime Oaxaca) 
Con dos orejas cada uno, los matadores Jerónimo y Luis David Adame fuero
n los triunfadores en la segunda corrida de la Feria Guadalupana celebrada la noche del viernes en la Plaza de Toros “El Relicario” con un gran lote de la Ganadería La Punta. Incluso, al final del festejo, salieron en hombros acompañados del ganadero.
Corrida muy completa considerando que también se presentó el Rejoneador Cuauhtémoc Ayala, quien efectuó una aseada faena que le representó una vuelta al ruedo que compartió con el forcado de cara de Puebla Jorge Ferral, pues los asistentes también disfrutaron del siempre espectacular trabajo de los Forcados de Puebla que fueron ovacionados en su intervención.

El detalle.
Uno de los invitados especiales que tuvo la corrida fue José Luis Sánchez Solá, quien, acompañado de su hijo y uno de sus nietos, Lucas, el mayor de los 5 que tiene, disfrutó de otro de sus gustos de vida, al tiempo de tener el honor de que Jerónimo le brindó el cuarto de la noche y Diego Silveti el quinto.


Jerónimo.
En su primero de la noche, el matador ligó una atractiva tanda de verónicas a un astado que se mostró bravo y con fuerza ante lo cual el torero efectuó la faena en los medios, luego de brindarlo a los niños de la Escuela Sahagún que hace unos días tomaron una clase en la misma plaza, y no obstante realizar una estocada caída, el juez lo premió con dos orejas.
En el segundo que le tocó en suerte, el matador también tuvo ante sí un buen burel, al que supo realizarle una buena faena, sin embargo, no pudo completarla con el estoque, por lo que tuvo que conformarse con dar vuelta al ruedo.

Diego Silveti.
Muy complicado el primer toro para él, al grado que jamás pudo conectar con el poco público presente en la plaza, sin embargo, le valió una buena estocada para llevarse una oreja, y luego, ante el segundo, se encontró con un astado bravo, de embestidas fuertes, al que le aplica la espada aparentemente de manera eficaz, sin embargo, el burel se negó a caer y entonces la presión comenzó a sentirse al grado que antes de doblarlo, sonaron par de avisos.

Luis David Adame.
Toreó por verónicas a un burel que se mostró distraído de inicio, pero que fue mejorando en el transcurso de la lidia, en la medida que el matador le dio varias tandas que provocaron una buena reacción de los aficionados, pero a la hora de matar falló, por lo que sólo dio vuelta al ruedo.
Y con el segundo de la noche para él, un imponente castaño, el torero mostró el arte en toda su extensión, al recibirlo con el farol de rodillas, lidiando varias verónicas y haciendo el quite por gaoneras, sin olvidar las dosantinas y manoletinas, con las que puso punto final a su lidia, rematada con la espada un tanto caída, pero suficiente para llevarse dos orejas.